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Reencantar y animar a los docentes con su vocación, fue el sentido del seminario convocado por la Vicaría Episcopal para la Educación, que congregó a cerca de cien profesores y profesoras en torno a la exposición “Educar desde Jesús para una Cultura del Encuentro y la Fraternidad”, a cargo del académico del Instituto de Teología de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, doctor Patricio Merino Beas.

El expositor insistió en algunos conceptos vitales desde la espiritualidad como educadores cristianos. Señaló a los participantes que “cuando pensamos en educar, no pensemos solamente que somos profesores y buscamos educar a nuestros estudiantes, sino que también nosotros mismos siempre necesitamos reeducarnos, en la comunidad y cuerpo de profesores, junto a nuestros colegas”. “Tenemos algo muy especial, que es una profesión con vocación. Es decir, en nosotros ha habido un llamado, un descubrimiento existencial que se nos ha permitido profesionalizar”. “No podemos descuidar la vocación. A veces estamos muy exigidos por la preparación, por la actualización, por cumplir y aprender nuevas técnicas. Así como nos preparamos tanto en estas exigencias, ¿qué estamos haciendo para cultivar nuestra vocación y cómo nos ayudamos entre nosotros?”.

También recalcó la importancia de un encuentro personal con Jesucristo, a quien propuso como el pedagogo por excelencia, el que acompaña al espacio o al encuentro con la educación, con el desarrollo del ser. “Jesús no es sólo el que te dice lo que tienes que hacer, el que te trae la vida y te la muestra, no es sólo el que te dice por dónde encuentras la plenitud. Él te conduce hacia eso, se involucra con nosotros, por lo tanto, Él es el pedagogo y nosotros como profesores no somos sólo maestros sino también pedagogos, nos involucramos y acompañamos en ese proceso. Pero para acompañar, nosotros mismos necesitamos crecer, educarnos y alcanzar la plenitud”. “Entonces, la propuesta es recordar el amor primero, recordar nuestra profesión como vocación de educadores cristianos desde Jesús para contribuir a una cultura del encuentro y la fraternidad”.

La Delegada Episcopal para la Educación, Adriana Fernández Álvarez, tuvo palabras de agradecimiento para los profesores, ya que éste ha sido un año difícil. “Habitualmente el mes de octubre ofrecía un espacio para encontrarnos en torno a la Eucaristía del Día del Profesor, que dadas las circunstancias concretaremos de manera distinta, a través de las redes digitales de la Iglesia de Concepción. Por eso, como parte de este mes dedicado a los profesores y profesoras, quisimos invitarles a reflexionar en torno al tema de nuestra vocación de educadores, algo que también ahora cobra especial relevancia con la reciente encíclica del Papa Francisco, teniendo claro que nuestra misión es contribuir a una cultura del encuentro con fraternidad, no a la competencia ni a la cultura del descarte”.

El seminario finalizó con un instante de preguntas y diálogo, más la invitación a las próximas actividades de la Iglesia de Concepción y de la Vicaría Episcopal para la Educación.

Comunicaciones, Vicaría Episcopal para la Educación