El retorno a clases y el sentido de la palabra fraternidad

La Arquidiócesis de Concepción junto con la Arquidiócesis de Santiago y las Diócesis de San Felipe y Rancagua, en colaboración con la Fundación Edelvives, han organizado para los profesores de religión un Congreso Interdiocesano. Este busca promocionar una profunda reflexión en torno al desarrollo y formación de la Inteligencia Espiritual, que posibilita una verdadera formación integral de los y las estudiantes que estudian en nuestras salas de clases. Esto implica formar personas que sepan formularse las preguntas fundamentales de la vida, buscando el sentido de la misma.

Actividades

Cada día se llevará a cabo una sesión en una zona eclesial, al mismo tiempo se transmitirá a través de YouTube para las demás localidades. Esto permite dar espacio a la participación presencial de los profesores en sus zonas y generar condiciones para la exposición de profesionales locales, tanto docentes como religiosos y/o académicos.

Invitada Internacional:

ISABEL GÓMEZ VILLALBA

Profesora de Religión en E. Secundaria

Coordinadora Innovación Pedagógica de la Delegación Episcopal de Enseñanza del Arzobispado de Zaragoza.

Experta en la temática de Inteligencia Espiritual y su desarrollo a través de la Didáctica Religiosa.

Fechas

9 a 12 de enero de 2023.

MAYOR INFORMACIÓN E INSCRIPCIÓN AQUÍ

Adriana Fernández Álvarez,
Delegada Episcopal para la Educación

Nos preparamos para retomar las clases presenciales. Los medios de comunicación nos hablan del superlunes, las autoridades se congratulan por el creciente número de personas vacunadas, todo parece indicar que volverán completamente las actividades en forma física, aunque con aforos reducidos en un principio.

Sin embargo, mirando lo vivido, este retorno debe traernos diferentes, con mayores y mejores aprendizajes, como personas más generosas y comprensivas. Por eso es importante profundizar en el sentido de la palabra “Fraternidad”, actitud de la cual brotan la caridad, la solidaridad, la empatía, el involucrarse con el otro, mi hermano.

El Papa Francisco, con motivo del primer Día Internacional de la Fraternidad Humana, nos señala: “Fraternidad quiere decir mano tendida, fraternidad quiere decir respeto. Fraternidad quiere decir escuchar con el corazón abierto. Fraternidad quiere decir firmeza en las propias convicciones”. “Hoy no hay tiempo para la indiferencia. No nos podemos lavar las manos con la distancia, con la prescindencia, con el menosprecio. O somos hermanos, o se viene todo abajo. Es la frontera. La frontera sobre la cual tenemos que construir; es el desafío de nuestro siglo, es el desafío de nuestros tiempos”.

Francisco marca también dos actitudes muy valiosas en todo ámbito, especialmente en el de la educación. Nos indica que es el momento de la escucha, el momento de la aceptación sincera, advirtiendo también los riesgos de lo que significa prescindir: esa actitud de mirar para otra parte, como si el otro no existiera, algo que desafortunadamente se ha transformado en una técnica.

Cada persona que regrese a nuestras comunidades educativas no será la misma de hace un año. Profesores y profesoras, asistentes de la educación, directivos, estudiantes, padres y apoderados, volverán con una mochila cargada de distintas experiencias. Muchos sufrieron pérdidas de familiares cercanos, en algunos hogares faltó el empleo, el encierro transformó las relaciones en la familia. Son variadas situaciones y emociones que confluirán en el espacio común del colegio y la sala de clases. Allí será muy valioso dar a cada uno, con sabiduría y generosidad, el tiempo de escucha y acogida que sea necesario.

El tema de la fraternidad ha sido clave durante todos los años de pontificado del Papa Francisco. Por cierto, ha estado presente sobre todo en sus discursos desde el inicio de la pandemia. Por eso, el llamado es a incorporar permanentemente esta actitud en nuestro diario vivir, siendo capaces de lograr un compromiso efectivo que vaya más allá de las palabras. Involucrarse con el otro que es más débil, no prescindir. Abrir el corazón y acoger, no encerrarse en uno mismo. Que el inicio del año escolar 2021 sea para todos un motivo de alegría, construyéndolo desde la frontera de la fraternidad, para que juntos como comunidad educativa podamos llevarlo a buen término.

Adriana Fernández Álvarez
Delegada Episcopal para la Educación