Colegios de Iglesia iniciaron año escolar 2021 con Eucaristía online

La Arquidiócesis de Concepción junto con la Arquidiócesis de Santiago y las Diócesis de San Felipe y Rancagua, en colaboración con la Fundación Edelvives, han organizado para los profesores de religión un Congreso Interdiocesano. Este busca promocionar una profunda reflexión en torno al desarrollo y formación de la Inteligencia Espiritual, que posibilita una verdadera formación integral de los y las estudiantes que estudian en nuestras salas de clases. Esto implica formar personas que sepan formularse las preguntas fundamentales de la vida, buscando el sentido de la misma.

Actividades

Cada día se llevará a cabo una sesión en una zona eclesial, al mismo tiempo se transmitirá a través de YouTube para las demás localidades. Esto permite dar espacio a la participación presencial de los profesores en sus zonas y generar condiciones para la exposición de profesionales locales, tanto docentes como religiosos y/o académicos.

Invitada Internacional:

ISABEL GÓMEZ VILLALBA

Profesora de Religión en E. Secundaria

Coordinadora Innovación Pedagógica de la Delegación Episcopal de Enseñanza del Arzobispado de Zaragoza.

Experta en la temática de Inteligencia Espiritual y su desarrollo a través de la Didáctica Religiosa.

Fechas

9 a 12 de enero de 2023.

MAYOR INFORMACIÓN E INSCRIPCIÓN AQUÍ

Con la participación de miembros de numerosas comunidades educativas de la arquidiócesis, los Colegios de Iglesia vivieron la Eucaristía de Inicio del Año Escolar 2021. Fue presidida por Monseñor Fernando Chomali desde la capilla del arzobispado, y transmitida a través de las redes digitales de la Iglesia de Concepción.

Monseñor Chomali señaló a los asistentes que “frente a un futuro incierto uno se pregunta, ¿qué querrá Dios de todo esto y de nosotros? Creo que es un tiempo de mucha meditación y reflexión para ver lo que realmente es importante y urgente en la vida. También es el momento de agradecer la posibilidad de tener un trabajo y de que, a pesar de todas las dificultades, poder seguir enseñando porque esa es nuestra vocación. Yo he dado gracias a Dios por la tecnología, imagínense lo que habría sido un año sin nada que ofrecer”.

Pero también es un tiempo de estar atento a los grandes cambios que se están produciendo, señaló. “En primer lugar, en nuestra propia vida, en la sociedad y en la cultura, y de qué manera nosotros colaboramos para tener una cultura mejor. Creo que en esa línea trabajaremos como Iglesia y les pido que se sumen a eso. Este no es el tiempo de la superficialidad, es el tiempo de la hondura espiritual, de esa alegría profunda de saber que Dios está en medio de nosotros y que nadie nos separará de su amor pese a todas las dificultades”.

“En segundo lugar, es el tiempo de la fraternidad, hoy más que nunca estamos llamados a querernos más, a tratarnos mejor, a cuidarnos mutuamente. Es el tiempo de la fraternidad porque hoy más que nunca hemos comprendido que estamos todos en la misma barca. La fraternidad que implica llamarnos, preocuparse el uno por el otro. Es el tiempo de construir nuevas relaciones, más fraternas”.

“En tercer lugar, es el tiempo de la solidaridad. Lo más probable es que todos nosotros tengamos en nuestra familia, en el vecindario o en nuestro propio lugar de trabajo, alguien que pasa por grandes dificultades, económicas, muy serias porque muchas personas han perdido su trabajo; dificultades sociales, morales o espirituales, dificultades mentales porque después de este año todos hemos cambiado”. Monseñor Chomali pidió ayudar a estas personas, “sería extraordinario que después de esto saliéramos todos mejores personas, capaces de comprender al otro, de empatizar con el otro”, dijo.

Finalmente, acerca del hecho de volver a clases, manifestó “tenemos que ser tremendamente responsables, tenemos que pensar muy bien cómo vamos a seguir, porque el virus es cosa seria, el virus mata, deja secuelas para toda la vida en aquellas personas que lo han sufrido y también en la familia y en la sociedad. Creo que este es el momento de una gran altura de miras para actuar según los dones del Espíritu Santo, de tal manera que procuremos lo mejor para toda la comunidad escolar que son los alumnos, profesores, asistentes, apoderados, todos, porque todos estamos en una misma barca”.

Revive la Eucaristía aquí: